Instrumentos flamencos: el cajón flamenco

Hoy comenzamos una nueva sección en el blog. Se trata de “Instrumentos Flamencos”, un apartado dónde queremos hablar de algunos de los instrumentos más característicos del mundo del flamenco.

Os contaremos algo de historia y de cómo se aplican en este tipo de música para que todos los que quieran aprender flamenco sepan cuáles son los instrumentos que ponen la música a las melodías de este arte.

Para empezar, hemos elegido el cajón flamenco. No porque sea el más importante, sino por qué es uno de los últimos en llegar y la verdad es que su historia tiene mucho que ver con la evolución que ha tenido el flamenco en los últimos años.

Lo cierto es que no está muy claro cómo llegó el cajón a España, ya que nació en la costa central y norteña del Perú, pero sí que hay documentación sobre cómo llegó a convertirse en un imprescindible del mundo del flamenco.

Fueron los aficionados los encargados de acuñar el nombre de “cajón flamenco” hace algo más de cuarenta años, en la década de los 70.

Fue en los 70, por tanto, cuando el cajón comenzó a verse (y a escucharse) con frecuencia en los escenarios, aportando su sonido a los ya característicos: el flamenco acogió al cajón como el instrumento de percusión perfecto.

Como hemos comentado anteriormente, no se sabe muy bien cómo fue la llegada por primera vez del cajón a España, pero sí que se tiene conciencia de quiénes fueron los que se encargaron de introducirlo como un nuevo instrumento para el mundo del flamenco: Paco de Lucía y Rubém Dantas, percusionista del sexteto del maestro cuando estaba de gira en Sudamérica.

Uno de los artículos que mejor resume cómo Paco de Lucía y su grupo se “apropiaron” de este instrumento es “Tres mundos en un Cajón”, publicado en El País Semanal el 18 de diciembre de 2011, escrito por Fietta Jarque.

En resumen, todo comenzó en una fiesta en Lima. Paco de Lucía y Jorge Pardo fueron invitados a una fiesta particular en la que poco a poco fueron apareciendo varios instrumentos para amenizar el encuentro.

En el artículo de El País se puede leer como Susana Baca relata en el artículo cuál fue la primera impresión de Paco de Lucía al escuchar el sonido del cajón por primera vez.

El guitarrista afirmó que ese instrumento era la percusión perfecta para el flamenco: el sonido de este instrumento se asemejaba al de los pies de un bailaor porque está presente el sonido de la planta (sonido grave) y el de tacón (sonido agudo).

Pero fue el percusionista que estaba de gira con Paco de Lucía, Rubem Dantas, el que quedó fascinado por el cajón y, a la vez, el primero que lo adaptó a la percusión y los ritmos flamencos. Fue él el encargado de tocar el cajón e introducirlo por primera vez en las canciones “Solo quiero caminar” con Paco de Lucía y “Como el agua” con Camarón. Ahí es nada.

De esta manera, el cajón consiguió eliminar su etiqueta de instrumento peruano, y gracias al flamenco se hizo universal. Una gran gesta si tenemos en cuenta que otros instrumentos lo habían intentado antes, como las congas y los bongós, pero ninguno lograría tener el éxito del cajón, que desde el principio parecía inventado para acoplarse a la perfección a los palos del flamenco y servir de acompañamiento sonoro perfecto a las canciones gracias a ese sonido, a ese taconeo vertical que supuraba de esas tablas traídas de Perú.